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Es posible desarrollar la capacidad metacognitiva de toma de conciencia de la comprensión del texto con la utilización del autocuestionario.
Diversas investigaciones experimentales han demostrado que, si enseñamos a los a niños que se formulen preguntas durante la lectura, éstos mejoran significativamente la comprensión.
Por ejemplo: ¿A qué se refiere este párrafo?, ¿qué es lo que no entiendo?, o ¿qué es lo que he leído hasta aquí?
En el caso de los textos expositivos, el lector utiliza diferentes estrategias para poder “meterse” en ellos, con el fin de comprender más y mejor la información.
“El subrayado tiene que estar dirigido por los objetivos de la lectura, puesto que no existe una forma mecánica y única de realizarlo. Se convierte en una buena técnica cuando el lector es sensible a la importancia de las ideas, y esto requiere saber situarlas en el ámbito global de la lectura. Mucha gente, al no haber captado ese marco, subraya ideas parciales e inconexas. Por eso, o no se subraya en la primera lectura o, al menos, se toman como unidades de lectura fragmentos significativos, como la página o, como mínimo, el párrafo”.
Tal vez el subrayado sea el procedimiento más recurrente entre los lectores. Si bien es una técnica que suele enseñarse a partir del segundo ciclo, a los alumnos del primer ciclo pueden comenzar a planteárseles actividades del tipo: Subrayá la oración (o la frase o la parte del texto) que mejor explica… ¿Por qué elegiste esa parte?, etcétera.
- Realizar cuadros, diagramas
A menudo, la estructura del texto considera dos variables; en tales casos, entonces, es posible usar cuadros de doble entrada para organizar y comprender la información. Esta técnica puede utilizarse tanto en textos expositivos como en textos narrativos.
Por ejemplo, en un cuento los alumnos pueden ubicar la información más significativa en un cuadro que contenga, en una parte, los personajes protagónicos y, en otra, datos como su aspecto físico, su manera de ser, sus acciones, etcétera. Lo mismo para un texto que contenga información sobre determinado tema. De hecho, esta estrategia es muy utilizada para la comparación.
Los diagramas son útiles si se desea hacer hincapié en las relaciones entre las ideas o elementos de un escrito. En los textos que presentan una sucesión temporal, se pueden utilizar diagramas lineales. Es el caso de los textos instruccionales, en los que el orden en que se ejecutan los distintos pasos es esencial para llegar al objetivo.
Cuando las relaciones requieren más dimensiones, cabe recurrir a diagramas del tipo arbóreo. En los diagramas en forma de árbol, la idea central se plantea en el tronco de lo que representaría el árbol y, en las ramas, las ideas secundarias.
Las redes semánticas y los mapas conceptuales permiten visualizar las relaciones entre los conceptos. En el caso de los mapas, es fundamental la jerarquización de los conceptos, las palabras enlace y la distribución espacial. Es un procedimiento complejo para los alumnos de primer ciclo pero constituye una estrategia que el docente puede utilizar para guiar la comprensión de un texto y, principalmente para los textos expositivos.
- Buscar el sentido crítico
Partimos del concepto de lector comprometido en la búsqueda de significado en el texto escrito.
Una buena estrategia para el desarrollo de la comprensión y el compromiso del lector con lo que lee, es el planteo de preguntas referidas a los conceptos, temas o problemáticas que se desarrollan en un texto. Deben estar dirigidas a la opinión de los alumnos acerca de lo leído, lo cual implica una toma de posición para el lector.
Esta estrategia puede aplicarse a todo tipo de textos: expositivos, de opinión e incluso literarios (narrativos, dramáticos, etc.); textos que presenten problemáticas sociales y/o individuales, valores, etcétera.
Las preguntas –tanto orales como escritas– resultan un recurso muy valioso para promover la comprensión. Cuando las preguntas son orales, se promueve en el aula un contexto de conversación en el que todos los alumnos pueden participar y, con la colaboración del maestro, construir el significado del texto.
Para finalizar
Comprender es una actividad compleja de construcción del sentido de un texto. En este proceso se coordinan todo tipo de estrategias e índices lingüísticos (contexto, tipo de contextos, superestructuras, marcas gramaticales significativas, palabras, tipos de letras, etc.) además de índices no lingüísticos (ilustración, soporte, tipografía, entre otros), por lo tanto todo ello no debería ser descuidado en las acciones didácticas.
Para terminar, dos cuestiones. La primera es que estas y otras estrategias, diferentes o similares a las aquí planteadas, pueden desarrollarse tanto en la clase de Lengua como en las de otras materias y con los textos o las lecturas propias de cada disciplina curricular.
La otra cuestión tiene que ver con el espacio que se le da al trabajo oral. Es decir, a la posibilidad que se les ofrece a los alumnos de participar en conversaciones e intercambios orales tanto entre pares como con el docente. La participación activa de los niños en la construcción y reconstrucción de relatos promueve el desarrollo de estrategias de comprensión porque, para exponer o explicar los acontecimientos vividos o imaginados, deben, necesariamente, ordenarlos y reflexionar sobre ellos.
Si a toda esta actividad se le suma un trabajo sistemático del docente que incluya el vocabulario de uso, el copiar al dictado los textos producidos por los alumnos para que puedan reflexionar sobre la escritura de las palabras que ellos mismos propusieron, y también el reconocimiento, el orden, la categorización o jerarquización de frases e ideas extraídas de las lecturas realizadas, o proponer otros títulos a los textos que han leído, etc., los alumnos estarán desarrollando buenas estrategias tanto para la lectura como para la escritura.
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