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Ciudadanos por la paz y el compromiso social

 

El mundo, y particularmente la Argentina, vive un momento de la historia pincelado por la prioridad de reformular la necesidad de prepararse para una convivencia, marcada por la aceptación del diferente y de agudizar -a la vez- todos los sentidos, para que eso se alcance con un mayor protagonismo y una auténtica justicia social.

En esas líneas de acción nos encontramos, como perlas que se engarzan en sucesivas exhortaciones papales, de la Iglesia local y de la totalidad de los cristianos comprometidos en su rol de verdaderos discípulos de Jesús.

Una vez más, conviene aclarar que no se trata de una simple opción entre pesimismo y optimismo. Estamos hablando de la esperanza, la que no se siente cómoda con ninguna de esas dos alternativas, tal como lo precisa el cardenal Jorge Bergoglio en su reciente mensaje a las comunidades educativas. Se requiere, decía, de la creatividad para poner en funcionamiento una esperanza activa. ¿En qué sentido podemos ser creativos, creadores, nosotros los seres humanos? No lo será en el sentido de "crear de la nada" como Dios, obviamente. Nuestra capacidad de crear es bastante más humilde y acotada puesto que es un don de Dios que, ante todo, debemos recibir. Es decir debemos dar lugar a lo nuevo a partir de lo ya conocido.

Sin duda, aún se ofrecen signos y gestos que nos indican que el mundo es perfectible y que la persona humana tiene recursos para alcanzar una vida más plena. Ese resonar de palabras no es mera utopía; por el contrario, toma forma de auténtica esperanza que se concreta en la tarea de cada uno de nuestros docentes. Por supuesto que se sufren diversos puntos críticos en esa tirante situación, entre las novedades que deben llevarse adelante y la continuidad de valores y criterios que deben perdurar, como las semillas que van dando frutos en cada instante de la historia.

Frente a esa realidad se abren surcos. En ellos queremos sembrar. Las próximas semillas, que caerán seguramente en tierra fértil, se visualizarán en los encuentros que Consudec organiza para el mes de julio. Son, del 21 al 23 de ese mes, el 13° Curso de Directivos de Nivel Inicial y EGB 1 y 2, con el lema "Educar ciudadanos para la paz"; y los días 24 y 25 el 2º Encuentro Nacional de Pastoral Educativa y Educadores de la Fe que analizará el cómo aplicar ambas vertientes en el compromiso social.

De esa manera, en la Casa de la Educación (Bartolomé Mitre 1869), se desarrollarán sucesivamente dos oportunidades para que desde la educación se ofrezcan caminos para la acción de una Iglesia comprometida con el protagonismo de los ciudadanos por la paz y el compromiso social.

Al mismo tiempo, desde nuestras habituales páginas del periódico se mantendrán las ofertas de reflexión y aportes pedagógicos sobre esa temática, con propuestas directas para el accionar en el aula, por nuestro equipo de Desarrollos Curriculares. Cada una de las áreas abordará ese tema con énfasis en el compromiso social y político.

Igual ocurre con la Educación de la Fe, en la transmisión crítica de la cultura con sentido e intención formativa, para actuar sobre la realidad en forma armónica, equilibrada para el bien común, el crecimiento y desarrollo pleno de la sociedad.

Desde el periódico se han publicado llamamientos de Juan Pablo II, precisiones editoriales y artículos que pretenden ofrecer los argumentos para un auténtico cambio de actitudes, de criterios, de conductas que lleven a la humanidad por el camino de una civilización del amor. Un sueño, una utopía... una búsqueda siempre actualizada que desde la entrega de Jesús en la Cruz se renueve con un impulso arrollador. Falta mucho por recorrer, pero también es mucho ya lo hecho e inmejorable el ejemplo que tenemos para seguir.

Los objetivos del Curso para Directivos marcan la luz al final del camino: capacidad de discernimiento y formación de la conciencia para con la consiguiente responsabilidad llegar a una convivencia pacífica; promover actitudes vitales sin dejarse arrastrar por los golpes de la emotividad y la persuasión de la propaganda; afirmación de la verdad y de sus exigencias, capacidad de juicio moral, relaciones basadas en la justicia, el respeto por los demás, el diálogo, la tolerancia y la solidaridad.

A la vez, en el encuentro de Pastoral Educativa y Educación de la Fe se precisan como los objetivos: clarificar y afianzar la misión evangelizadora de la escuela; evaluar dificultades, alcances y desafíos de la pastoral educativa en lo referido al compromiso social; suscitar espacios de diálogo; motivar a los educadores a buscar el bien y desarrollar las problemáticas que ante la crisis enfrenta el educador de la fe en la escuela católica.

"Hoy día, ya puntualiza Gaudiun et Spes y aún está en plena vigencia, es posible liberar a muchísimos hombres de la miseria de la ignorancia. Por ello, uno de los deberes más propios de nuestra época, sobre todo de los cristianos, es el de trabajar con ahínco para que tanto en la economía como en la política, así en el campo nacional como en el internacional, se den las normas fundamentales para que se reconozca en todas partes y se haga efectivo el derecho a todos a una educación para la cultura íntegra del hombre, exigido por la dignidad de la persona, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, religión o condición social."

En materia social la educación católica contiene principios, criterios y orientaciones para la actuación del creyente en la tarea de transformar el mundo, pues "la historia de los hombres no es un vacío sin orillas: tiene un inicio y tiene también una dirección".

 

Hugo Chantada

 

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