E-LETTERS
25 DE ABRIL DE 2003
 
Felices
Pascuas
 

Palabras de la Sra. Adela E. de Zorraquín, Miembro de Honor de Talentos para la Vida y Presidente de la Fundación Horacio Zorraquín, perteneciente al Consejo Honorario del Programa y co-organizadora del Programa “XXI: El Siglo de la Responsabilidad”.

 

 

La Fundación Horacio Zorraquín
Su origen y sus fines

Muy chica aún, alrededor de los 20 años, fui a Nueva York a trabajar. Sola, sin pasaje de vuelta y con el peso de la angustia familiar, el viaje fue todo una aventura.

La llegada fue triunfal, tanto en el trabajo como en lo social. Parecía un sueño hecho realidad.

Sin embargo, había una voz que desde dentro me llamaba y me preguntaba: ¿quién sos? ¿cómo sos? ¿por qué corrés? ¿a dónde vas?... Finalmente le presté atención, me puse a meditar, y poco a poco, sin influencias de mi entorno, me fui conociendo. Y así fueron surgiendo valores que, si bien habían sido inculcados a su debido tiempo tanto por la palabra como por el ejemplo, yacían dormidos quizá por el exceso de protección, ya que al faltarme, afloraron con toda su fuerza. Me sentí orgullosa de tenerlos y agradecí cada día la educación recibida.

Al mismo tiempo nació la responsabilidad de practicarlos, pues no había quien me exigiera ni me pusiera límites: sólo mi conciencia era dueña de ellos.

Estaba en medio de la inmensidad de esa ciudad que nunca duerme, pero con valor, firmeza y la gran seguridad que me daban esos valores tan bien inculcados. Ellos fueron mi sostén y con ellos me sentía capaz de dominar cualquier situación que seguramente enfrentaría, y así fue.

Pasaron los años y la vida igual que a otros me fue marcando duramente: nuevas desafíos, nuevos problemas, creando así nuevas responsabilidades que asumiría con gusto, firme en la lucha y sostenida por mis valores.

Llegaron los hijos, crecieron junto a mí, traté de repetir el ejemplo que mis padres me habían dejado, y poco a poco pude apreciar cómo los mismos valores se iban arraigando en ellos.

El menor, Horacio, que hoy ya no está con nosotros, se educó en una universidad en Philadelphia, desde donde me escribía largas cartas en las que siempre había un párrafo sobre cuán impresionado estaba por la responsabilidad que reinaba en ese ambiente.

Los límites y la exigencia eran cuestión de cada uno. Allí se estaba para cumplir, y el que no, era marginado. Los padres se sacrificaban, pagaban para que el hijo estudie y este debía aprovechar al máximo esa oportunidad. Con el tiempo les devolvería el importe de su educación. Ese era el sistema general y así se formaban jóvenes responsables para el mañana.

Cuando Horacio volvió, trabajó dirigiendo grupos de ventas y fue a través de la responsabilidad y de rescatar los valores de cada persona a su cargo, que triunfó en todos los concursos que se sucedían semanalmente entre los grupos.

Muchas veces conversamos acerca de ello y también sobre qué distinto sería nuestro país si cada persona asumiera seriamente sus propias responsabilidades, grandes o pequeñas, públicas o privadas, en la familia, en el estudio, en el trabajo y en la sociedad. En una época en que no se hablaba de la educación en valores como en la actualidad, nos preocupaba que no se inculcaran colectivamente, particularmente el de la responsabilidad.

Tiempo después, Dios permitió que se me adelantara en el camino hacia Él. El dolor de tan terrible separación nunca desaparece, pero puede hacer que nuestros sentimientos sean más puros y generosos. El dolor ennoblece el alma si abrimos nuestros corazones para que de allí nazca su fruto.

¿Y cuál sería el fruto que más me uniría al hijo que se fue? Sin duda, el tema que tantas veces nos unió: la responsabilidad y los valores.

Por todo esto, instituí la Fundación que lleva su nombre y cuyo fin es, precisamente, promover la conciencia y el desarrollo de esos valores que nos fueron tan caros. Fue arduo decidir cómo encarar un tema tan difícil, pero el esfuerzo que significaría fue ampliamente compensado por la satisfacción de cumplir con esa memoria tan querida.

 
 
 

Decisión

+
Convicción
  Perseverancia
 

Voluntad

 

Primario
Ens. Literario
Secundario
Fotografía
Terciario Ens.
Dibujo