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  Publicación mensual que abarca los Programas de la Fundación, e incluye distintos temas y disciplinas educativos de gran interés, que la convierten en un instrumento de trabajo coleccionable y de alto impacto en este ámbito.
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El otro lado del aula
 
 
 
La enseÑanza y los valores.
Una propuesta para trabajar la solidaridad en la escuela .
 

"Aprender a vivir juntos... significa que las nuevas generaciones requieren una sólida formación ética, fundamentalmente orientada a fortalecer la solidaridad y la responsabilidad individual".
(Juan Carlos Tedesco)

 

Los fundamentos que no pueden faltar

El Informe Delors –elaborado por la Comisión Internacional de Educación para el siglo XXI de la UNESCO– definió cuatro grandes pilares para la educación del futuro: aprender a hacer, aprender a ser, aprender a aprender y aprender a vivir juntos.

Desde esta perspectiva, la enseñanza de valores en la escuela resulta hoy más que nunca insoslayable. Las demandas de la sociedad actual, entre ellas la necesidad de aprender a convivir y ser más solidarios, hace imposible que la escuela renuncie a la enseñanza de estos contenidos. Pensamos en la solidaridad para resolver eficientemente los problemas y no la que sólo se reduce a compartir carencias o fracasos, tal como lo señala Juan Carlos Tedesco.

Así, la solidaridad expresada en el servicio a la comunidad puede convertirse en un contenido de aprendizaje escolar. La inclusión de proyectos de este tipo puede transformarse en una herramienta eficaz para promover la participación ciudadana y el desarrollo personal desde las actividades escolares.

La enseñanza de la solidaridad apunta a que los chicos aprendan a convivir y a resolver en forma adecuada los problemas, tanto en la escuela como fuera de ella. El servicio a la comunidad como contenido curricular y práctica efectiva, es un excelente recurso para lograr estos objetivos .

Por otra parte, los proyectos de intervención comunitaria insertos curricularmente demuestran que:

•  se pueden aplicar los contenidos aprendidos fuera del aula y dentro de ella;

•  se promueve la capacidad de iniciativa y la autoestima de los estudiantes;

•  se mejoran las habilidades de comunicación;

•  se desarrolla un sentido de responsabilidad ciudadana.

Con la metodología del aprendizaje-servicio se promueven actividades estudiantiles solidarias, no sólo para atender necesidades de la comunidad sino para la formación personal en valores y la participación ciudadana responsable.

En la pedagogía estadounidense de los años '20, el concepto de aprendizaje-servicio ( service-learning ) fue acuñado para designar una metodología pedagógica que privilegiaba el aprendizaje a través de actividades escolares de servicio a la comunidad. Mas tarde, en los ´80, comenzó a ser altamente revalorizada debido a que, en las escuelas en áreas de riesgo, los proyectos de "aprendizaje-servicio" tendían a aumentar la retención escolar, la autoestima y motivación de los estudiantes, reduciendo los niveles de fracaso y de violencia escolar.

La metodología del aprendizaje-servicio apunta, desde la escuela, no sólo a atender las necesidades de la comunidad sino también a la formación personal en valores y a la participación ciudadana responsable.

Los proyectos de aprendizaje-servicio pueden encararse en todos los niveles de enseñanza y en todos los sectores sociales. Este tipo de trabajo permite involucrar a los alumnos en actividades de participación real desde la escuela hacia la comunidad mientras favorece el pasaje del plano discursivo al de la acción, para lograr un aprendizaje verdaderamente significativo.

El aprendizaje-servicio no busca que las instituciones educativas se conviertan en centros asistenciales, sino convertir la solidaridad en un eje transversal.

¿Por dónde empezar?

Es conveniente tener en cuenta que un proyecto de participación comunitaria es "aprendizaje-servicio" cuando se planifica en función de las demandas de la comunidad y obviamente del proyecto educativo institucional.

Es importante generar la participación de toda la comunidad educativa: tanto en las ideas como en las acciones. Es decir, en las etapas de diagnóstico y planificación hasta en las de gestión y evaluación.

Muchas experiencias que ya se encuentran funcionando se concretan en diferentes propuestas que van desde la colaboración en comedores, bibliotecas, centros de jubilados, guarderías, instituciones para niños discapacitados hasta proyectos ecológicos.

Las actividades en estos lugares pueden incluir lectura, grabación de historias orales, apoyo escolar, guías en museos, limpieza y cuidado del vecindario, huerta orgánica, etcétera.

Es fundamental que las acciones didácticas que se implementen se encuentren orientadas a:

•  estimular la reflexión a partir del discernimiento y de la toma de posiciones;

•  favorecer la creación de acciones reales y concretas.

Es esperable que, al planificar actividades para este nivel en el marco de un proyecto institucional de aprendizaje-servicio , los docentes generen y promuevan situaciones acordes con la edad, con las posibilidades y con los intereses de los alumnos.

Estas acciones didácticas pueden adquirir varios formatos: talleres, proyectos, espacios institucionales, asambleas, mesas de debate, entrevistas.

¿Cómo finalizar?
Muchas veces se realizan muy buenas propuestas de trabajo, pero no siempre se incluye una fundamental como la de la evaluación; recordemos que ésta forma parte del proceso de aprendizaje.

En este sentido, habrá muchos aspectos para evaluar: el funcionamiento individual, el grupal, los objetivos planteados, los logros obtenidos, las acciones concretadas, etcétera. Como lo hacemos en toda evaluación, es importante, primeramente, definir los criterios y compartirlos con los alumnos. Además, sería interesante que la evaluación no recayera siempre en la figura del maestro. Para ello, pueden utilizarse técnicas que favorezcan la coevaluación y sobretodo, la metacognición para que los alumnos observen y tomen conciencia de sus progresos.

El aprendizaje-servicio se convierte en proyecto curricular y de aplicación práctica cuando implica planificación y evaluación , no sólo por parte del docente sino con la participación de toda la comunidad educativa .

Las ideas que construimos sobre el tema

Reflexionar acerca de los prejuicios o de las teorías implícitas que portamos nos da la posibilidad de promover un cambio en nuestras propias actitudes. Por ejemplo:

•  “Enseñar valores es un tema de las casas.”

•  “No se puede quitar tiempo a las horas de trabajo para dedicarse a estos temas”.

•  “¿Será necesario planificar estas actividades?”

Tal vez, las frases de abajo nos ayuden a modificar éstas u otras concepciones implícitas y a repensar algunas cuestiones referidas con el tema.

•  "El aprendizaje–servicio es un método por el cual los estudiantes aprenden y se desarrollan a través de la activa participación en un servicio cuidadosamente organizado, que atiende las necesidades de una comunidad ”.

•  “Consiste en una metodología de enseñanza a partir de la cual los alumnos desarrollan habilidades a través del servicio a sus comunidades”.

•  “Un buen programa de aprendizaje-servicio permite a los jóvenes realizar tareas importantes y de responsabilidad en sus comunidades y escuelas”.

 
 
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