Los fundamentos que no pueden faltar
El juego es una pieza fundamental en el desarrollo integral del niño. Sabemos que, a partir de esta actividad, conoce e interpreta la realidad. Muchos especialistas afirman que es importante y conveniente realizar juegos en el aula. El mismo está ligado al aprendizaje puesto que implica el desarrollo del conocimiento, de la afectividad, de la motricidad y de la socialización.
Podemos analizar y estudiar el tema desde varias perspectivas. El juego ha sido objeto de estudio de diferentes disciplinas: la psicología, la pedagogía, la antropología, etcétera. Algunas de las características, comúnmente aceptadas por ellas, son:
- Es placentero.
- Tiene un fin en sí mismo.
- Exige de la participación activa de los jugadores.
- Es un proceso creativo.
El juego es una pieza fundamental en el desarrollo integral del niño. A partir de esta actividad, conoce e interpreta la realidad.
Consideraremos en este trabajo el tema del juego desde la perspectiva pedagógica ya que puede ser utilizado por el docente como una estrategia diferente y posible para plantear situaciones de enseñanza. Sabemos que los niños juegan naturalmente y que no necesitan del adulto (padres o maestros) para realizar esta actividad tan esencial.
Partiendo de la premisa de que el juego es una “pieza clave en el desarrollo infantil” y que podemos utilizarlo como una herramienta metodológica, trataremos de imaginar qué lugar podemos darle en el salón de clase.
El juego en el aula es una actividad que permite el desarrollo cognitivo y de actitudes personales/sociales como la autoestima, la confianza, la cooperación, la comunicación, el trabajo en grupo, la aceptación de las normas, etcétera.
Desde esta perspectiva, el juego que el docente propone con diferentes propósitos nunca es arbitrario, puesto que en la elección hay una intención pedagógica. Decimos que el juego es una herramienta para la enseñanza y un facilitador para el aprendizaje porque permite:
AL ALUMNO: |
AL DOCENTE: |
| Aprender significativamente. |
Ampliar y diversificar la propuesta didáctica . |
Aprender diferentes tipos de contenidos: - conceptuales;
- procedimentales;
- actitudinales. |
Enseñar:
- conceptos;
- reglas;
- técnicas;
- estrategias;
- valores. |
| Consolidar e integrar conocimientos. |
Evaluar actitudes y conocimientos. |
| Desarrollar la autoestima, la capacidad para trabajar en equipo, para resolver situaciones nuevas, etc. |
Promover el pensamiento lógico, la creatividad, el desarrollo de estrategias, etc. |
Existen variados tipos de juegos. En el aula, el docente puede proponer juegos conocidos por los chicos o inventar otros nuevos. Esta variedad le permitirá indagar los conocimientos que los chicos tienen y las estrategias que utilizan para la resolución de situaciones problemáticas. A la vez, podrá funcionar como estrategia didáctica para promover la integración con otros contenidos y para evaluar actitudes/procedimientos.
Como en toda acción didáctica, es recomendable que el docente tenga claro en primer lugar cuál es su intencionalidad. Es decir, para qué propone o elige un juego determinado. Esto, indudablemente, lo enfrentará a sus objetivos de enseñanza. Luego, tendrá que analizar qué es lo que los niños harán con los contenidos que aparecen en dichas actividades lúdicas. Por ejemplo, si se trata de conceptos: r econocer, elaborar, comprender, identificar . Entonces, como en el tema de la evaluación, ello nos conduce a la necesidad de distinguir la intencionalidad, los contenidos y los procesos cognitivos u operaciones intelectuales involucradas en el juego.
Es una actividad que permite el desarrollo cognitivo y de actitudes personales/sociales. Es una herramienta para la enseñanza y un facilitador para el aprendizaje.
Las ideas que construimos sobre el tema
Muchas veces pensamos que algunos temas se encuentran “cerrados”. Es indudable que para lograr un enfoque renovado de nuestra propuesta en el aula, es necesario revisar las ideas que fuimos construyendo sobre ellos. A saber:
- “Se juega más en nivel inicial que en primaria.”
- “Les propongo algunos juegos en los momentos en que el grupo está muy inquieto.”
- “No se me ocurre ningún juego.”
- “Los dejo jugando mientras termino de corregir.”
- “A éste grupo sólo le gusta jugar.”
- “En clase vamos a trabajar; para jugar está el recreo.”
- “¿Para qué tanto juego?”
- “Además de jugar, tienen que aprender.”
Discutir con los colegas, en la escuela, sobre algunas de estas frases puede convertirse en una buena reflexión para darle un sentido profesional a nuestras prácticas áulicas.